Tequila sin limón

A las dos de la madrugada se pasea desnuda por la casa la muy cabrona. Está en su derecho, es su casa y es su cuerpo. “No vamos a coger” ordena, mientras bloquea mis dedos que ya revolvían los negrísimos vellos que resguardan su vagina. Mi mirada sigue su moreno trasero cuando se levanta de aquella silla blanca que coloqué junto a mí (intentando tenerla más cerca) y se dirige a esa pared repleta de libros. Toma un libro grueso y lee en voz alta frases aisladas, mientras camina rodeando el comedor. Lee, bebe y mira. Garibay, tequila y a mí. Me levanto interrumpiendo su peregrinar y me mira enojada. “No vamos a coger” le susurro mientras le beso el cuello.

Derrotado, vuelvo a mi asiento y me resigno a verla caminar. Sus obscuros y grandes pezones rebotan con ritmo mientras sus ojos negros se comen el libro que sostiene en las manos. El tostado de su cuerpo contrasta con el blanco de las paredes y piso. La sala-comedor apenas y tiene muebles; no hay lámparas, adornos o fotos. En realidad no se necesitan. Su desnudez viste y adorna el lugar.

No estoy seguro de entender lo que dice e ignoro si alcoholizándola pueda acceder a aquello que me oculta. Muchas noches he pasado dentro de ella, atrás de ella, sobre de ella, buscando en cada gemido una miga de su verdadero ser, pero no. Ni siquiera su nombre verdadero sé.

Esta noche no he descubierto otra cosa más que su habilidad para leer borracha. Sirve dos caballitos sin siquiera preguntarme si quiero más. Sé que con otro trago dejaré de funcionar como amante, pero ella no admite negativas. Además, que poco hombre sería si no le sigo el paso.

Dice tomar Centenario, porque la botella tiene un ángel como ella. ¿Eres de Jalisco?- le pregunto -El tequila es de Jalisco- responde con una mueca de niña traviesa-.

Se levanta largo pelo negro y me ordena que le rasque la espalda. Sus nalgas desnudas en mi vientre despiertan un poco mi alcoholizada verga que se tuerce dentro del pantalón. Mis manos la rasguñan a su exigencia -Más fuerte, ¡más!- grita. La levanto y volteo, para que me monte a horcajadas. Comienzo a morderla, a chuparla. Primero en su cuello, después en los pechos y pezones. -Más fuerte, ¡más!”– continúa exigiendo.

Ignoro si se refiere a mi boca o a mis manos, pero dientes y uñas obedecen violentamente y al unísono. Por un instante, supongo que le hago daño, que debo detenerme. Pero su rostro desencajado de placer me alienta a continuar. ¿Quién eres? ¿Qué me escondes?, pienso.

Clavo mis dientes en su cuerpo con saña. –Muérdeme, aráñame- suplica a gemidos graves.

Supongo que le duele, supongo que necesita ese dolor. Supongo que yo también necesito el dolor que ella me provoca. El dolor de no saberla mía, de nunca tener más de lo que ella me quiere dar. De utilizar el sexo como un látigo amenazante, al que obedezco sin chistar.

En un rápido movimiento, alcanzo la botella de tequila y le doy a beber. Sin pensarlo, comencé a vaciarla en los pechos, en su vientre. Ella se retorció con espasmos. La sensible y recién descubierta piel reaccionaba ante el alcohol.  La recosté en el sofá y comencé a chupar. Nunca había probado elíxir más extraordinario que la madera de roble que se queda en el tequila y su sudor almizclado. Ella abrió las piernas ofreciéndome su sexo. Apliqué el mismo tratamiento que ya había hecho en sus pechos y nalgas.

Cuando le tocó el turno al tequila, su pulso era tan fuerte, que supuse que iba a morir. Un menage a troi con la flaca, pensaba cuando ella comenzó a venirse a chorros, como naranja madura, como limón para el tequila.
¿Cómo te llamas? -Pregunté cuando apenas se reincorporaba. -Mayahuel- contestó.

Haz clic en la imagen para leer más escritos de Rox

Rox

Sigue leyendo:

« Vuelve Negro

Entre sístole y diástole »

3 Comentario to “Tequila sin limón”

  1. marcela says:

    nose me sono mas a dolor que a placer me parece que nunca realmente te hechastes un polvo hay que practicar mucho para poder escribir de sexo en realidad me dolio solo de leer

  2. Rox says:

    La línea entre el dolor y el placer es muy ténue :)

  3. Eagles says:

    efectivamente entre el dolor y el placer solo sta una linea muy tenue, quien la sabe manejar sabe disfrutar, no todo es tierno y dulce, q no se dice q el amor duele…………

Deja un Comentario