Sacrilego

27Así me llaman desde que adopté como religión tu nombre,
desde que mis rezos son frente a tu imagen,
desde que mi única adoración es tu cuerpo.

Y si no soy creyente de nada,
por que hoy he de confiar a ti mi alma,
dime si tu sabes la respuesta,
del por que te entrego mi vida.

No tengo mas para darte,
solo la promesa de adorarte,
y crear para ti un altar
que he de llenar con miles de tulipanes.

Si es pecado niña,
el que puedas ver tu rostro reflejado en mis ojos,
te ofrezco mi vista, y mis perdones,
no quiero que te veas reflejada con esa cara triste
o eso dejos de melancolía.

Si no puedo mencionar de nuevo tu nombre,
déjame crearte uno nuevo,
permite que te llame  mi mundo,
mi universo y mi dios.

Pero no me quites el poder tocarte,
no me des como mandato el dejarte,
por que no he de poder hacerlo
mucho menos borrar todo recuerdo.

Si he de labrarme de ti alguna imagen,
quiero que sea tu cuerpo,
que de tanto recorrerlo
en determinado momento
pueda llegar a esculpirlo.

Quiero poder dibujarte de memoria,
pero con la memoria de mis manos,
de mis ojos y mi entrepierna,
que cuando termine de moldearlo,
sea como el reflejo de tu espejo….

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2 Comentario to “Sacrilego”

  1. Patricia says:

    UUUU¡¡

    Se me puso chinita la piel al leerlo, muy bueno y llegador.

  2. Spider says:

    De todos tus poemas, es éste el que me parece más especial. Bajo esa premisa, quién no ha sido sacrílego?

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