Para atravesarnos

Te vi de reojo y fue un rápido veredicto de “extraño con buen lejos”. Pero avanzaste y te sentaste en mi mesa con la confianza de ser a quién estábamos esperando. Cuando nos presentaban, sonreía mientras pensaba, quiero a este hombre en mi cama. Algo así como “lujuria a primera vista”. Pagaste la cuenta y salimos del restaurante y nos fuimos a una cantina, te sentaste junto a mí. Ponías canciones en la rockola y me mirabas, y me mirabas, y yo no sé cómo, hablaba contigo con mucha soltura, como si la entrepierna no me estuviera gritando que te atrapara. Nos cambiamos de mesa y nuevamente pretendiste sentarte junto a mí, y una de nuestras acompañantes, más amigas tuyas que mías, se sentó donde ya habías puesto tu saco.

A las tres de la mañana caminábamos un tanto ebrios por la calle, unos policías se acercaron a “señalarnos” que no podíamos ingerir alcohol en la vía pública, pues llevábamos cerveza en vasos de plástico, se fueron rápido y sin aceptar tu soborno. Te ofreciste a llevarme a mi casa y nos despedimos. En el camino, nos besamos sin decir nada y obviamente, terminamos en tu casa. Jugué con tu gato en la sala mientras escondías u ordenabas no sé qué cosa en tu recámara. Lo siguiente que recuerdo es que me tumbé en tu cama mientras me quitabas la ropa con los dientes. Estaba un poco menos ebria que tú pero deseosa de que no amaneciera.

Tu rostro se perdía entre mis tetas, tu cadera entre mis piernas. Nos atravesamos y nos tragamos. Poco importó que fuéramos dos extraños sin nada que ofrecer. Apenas sí sabíamos nuestros nombres, pero ya conocía yo la curvatura de tus nalgas y el delicioso sabor de tu semen. Dudo que dejáramos algún centímetro cúbico sin besar, lamer, acariciar o estrujar en el cuerpo del otro.

Atravesarnos

Al día siguiente, mientras yo seguía desnuda en la cama jugando con tu gato, tú dejabas de ser ese diablo desnudo, para convertirte nuevamente en Mr. Formalidad. Paso a paso dejabas de ser el salvaje que me había seducido y cogido toda la noche y aparecía el caballero que muy temprano, cumplió su palabra dejándome en casa antes de dirigirse muy a tiempo a trabajar.

Foto: Sidblunder

Haz clic en la imagen para leer más escritos de Miss Huntington

Miss Huntington

Sigue leyendo:

« Lluvia que despeina

Expediente 22: Terapia Sexual »

6 Comentario to “Para atravesarnos”

  1. Rox says:

    El primer párrafo es 100% real. Sólo de verlos ya sabemos que algún día te lo vas a encamar.

    Me encantó :)

  2. Suena a esas noches que sin pensarlo van de lo común a lo que no quieres olvidar, por lo menos durante unas semanas. Por lo menos hasta que vuelve a pasar.

  3. princesspam says:

    Muy bien Miss, ¡Me gusto un montón!

  4. Miss Huntington says:

    Rox,

    Primero que nada, gracias por abrirme las puertas de su changarro!
    Y luego, pues gracias por la flor.

    Marqués de Calavera
    Tan no lo quiero olvidar que lo escribí desde hace mucho para no perder detalle. Aunque creo que no detallé muchas cosas, error de principiante.

    Princesspam
    Gracias miss!

  5. Eagles says:

    bueno es bueno, no soy experto en estos menesteres pero bueno si comoa de repente s e corta y no ahy esa fluides inicial, ahqy seguir la fantasia y contarla completa, sino es como un dia de sexo de 12 minutos

  6. Sonia says:

    a veces una no se deja convencer tan rápido y ahora veo de lo que me he perdido… muy buen relato

Deja un Comentario