Para la gran mayoría, las primeras experiencias románticas-eróticas, se han dado a través de la imaginación. En los límites entre infancia y adolescencia, se echa mano de los clichés y estereotipos de las películas y las novelas que escriben solteronas tal vez cogidas. Pero luego, conforme las experiencias reales suceden, la materia prima se compone de recuerdos y fantasías con protagonista específico.
Hay algo que debo confesarles, para eso de las ensoñaciones subidas de tono, tengo piloto automático y éste se activa instantáneamente en los lugares menos pensados. Por ejemplo, cuando por razones ajenas a mi voluntad, me veo obligada a entrar a una iglesia o realizar alguna actividad relacionada con la religión. O cuando hay una enorme fila en el banco, o cuando hay reuniones de staff.
Sí me ven en una de esas ocasiones, no crean que estoy en un profundo trance producto de una experiencia mística. No. Estoy intentando camuflar los gemidos como un resfriado. Y es que en las ensoñaciones, uno debe hacer uso del mejor material que tenga y dejar que el cuerpo entre en calor y se sincronice con la mente. Cuando se logra buena concentración, se pueden evocar texturas y sabores específicos, y si todo queda bonito, se puede, por qué no, hasta ponerle dedicatoria.
Mis ensoñaciones comienzan con el susodicho platicando en la calle tranquilamente o ya metiéndonos mano por debajo de la mesa, y por supuesto todas tienen fondo musical, unas veces relajante y otras bien heavy según el gusto y la ocasión. Muchas terminan en el sillón rojo de un depa conocido, no por ustedes, güeyes, que no sabrían como combinar un sillón rojo; ni por ustedes, bola de apuntadas, que quisieran ver de a cómo les toca. El sillón rojo está en el depa de aquél que ocupa el Penthouse de mis bajos instintos, por contradictorio que parezca. Y lo considero como una gran adquisición que ha revolucionado mi imaginario erótico que por culpa de Fred Astaire y Sinatra, antes era en blanco y negro.
Pero el protagonismo de este güey y su sillón, tiene un trasfondo muy sucio o en todo caso, obedece a una razón práctica. A él le gustan las cosas con calma, y en la chaqueta, trato de ser fiel a la realidad. Él empieza con caricias inocentes, susurros, arrumacos y poco a poco le sube a la intensidad, aplica manos y lengua, se pone rudo y hasta proyecta las tardes que se entretuvo viendo Animal Planet con el rifle en la mano. Tiempo suficiente para que uno pase sin ver la misa o el rosario completito con todo y letanía o aparezca en la pantallita del banco el número de su ticket.
Ahora, hago especial énfasis en el sillón rojo, porque como ese cabrón sabe, los sillones rojos se hicieron para coger. Así que, si usted caballero, sigue siendo un nerd virgen con granos en la cara, cómprese un sillón rojo y verá que casi hace la chamba solito. No hay mujer que se resista a un sillón rojo y las que hay, son daltónicas.
Yo me imagino, que para otras personas, las ensoñaciones pueden tener un papel similar, por eso, si algún día ven distraído al compañero de trabajo, encuentran ensimismada a la ñora de la taquilla del metro, o ven a la abuelita con el tejido en el regazo y la mirada perdida en lontananza, por favor, por su mamacita santa, no molesten.
Foto: Łukasz Strachanowski
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Jajaja muy bueno Miss, oye pero la chamba no nomás hay que dejársela a los chicos. En mi depa, los sillones y alguna que otra pared SON ROJ@S…
“En los límites entre infancia y adolescencia, se echa mano de los clichés y estereotipos de las películas y las novelas que escriben solteronas tal vez cogidas.”
- Esto me hizo el día! jajaja!
Creo que si encuentras un hombre que tenga un sillón rojo, es altamente probable que se lo hayan recomendado por ese mismo motivo que mencionas, o que alguien más (mujer importante en su vida) lo haya escogido, o que el fulano sea del club de Boy George. Con contadas excepciones, los únicos hombres heterosexuales con gusto impecable para la decoración son personajes de novelas de Corinne Tellado. Muy buena la idea de Rurie de decorar en equipo.
Animal Planet… Santo Dios! jajaja!
Gracias Rurie,
Nunca fue mi intención que se entendiera que le dejamos la chamba a los chicos, por eso yo tengo cama matrimonial, muchos cojincitos, y una bolsita de satín rosa con varios artilugios del placer
Lo de la cama matrimonial es relevante, porque fíjese que la gran mayoría de susodichos tienen individual, quién sabe el resto del mundo…
Spider,
El susodicho en cuestión tiene muy buen gusto para la decoración y en general para su arreglo personal. Estoy segura que muchos hombres tienen ese don pero por suposiciones, no lo dejan salir, él sí. Tal vez es cuestión de que está muy seguro de su hombría.
Me encanta tu estilo para escribir y que verdaderamente no tienes tapujos, bien por ti, tengo ganas de conseguir un sillón de esos