Devastado me encontraba , ya no podía conciliar el sueño. Habían pasado solo 19 días y me encontraba de nuevo sentado aquí en la oscuridad bajo los reflectores violetas, amarillos y rosas que dejaban ver ocasionalmente los rostros de los asistentes, aquí estaba de nuevo con un whisky en la mano mientras sacaba otro cigarro, me gustaba esa sensación ese sabor que se queda en la boca y que sube poco a poco y que se prende de ti, no se porque muchos dicen que sabores amaderados o cítricos se encuentran en esta bebida, la verdad es que no los percibía y era lo que menos me importaba .
Han sido casi tres semanas de ausencia, pero no ha servido, heme aquí sentado observando a la gran Lesly, Lesly para todos, para mi es Lesly la chica de cabecera. Siempre me he sentido atraído por esas piernas largas y delgadas, por ese movimiento lento muy suyo y característico, son casi la 1 y he llegado justo al segundo acto, poco a poco se desviste, la blancura de su piel resalta aun más con la combinación de colores del lugar, dos lugareños se asombran tan sólo de ver como se agacha y de una forma sensual lleva las manos a su trasero y les muestra es redondez que los parroquianos quieren tocar, pero ella, conocedora de su oficio les da una pequeña patada, ¡Nena, me gustas más vestida! Le susurro. Ella sonríe.
Salgo y prendo otro cigarrillo, dos minutos después Lesly me lo quita amablemente, siempre me ha gustado su estilo al llevárselo a los labios, más que nada esos movimientos son demasiado sensuales pero sobretodo la combinación del color rojo de aquellas uñas resaltando en sus manos que lo son todo.
Platicamos de cosas banales, le digo que no puedo seguir con este ritmo frenético, antes gastaba todo mi dinero en bailes exóticos o en ellas, que como Lesly regalan felicidad momentánea, sólo dos veces pedí ayuda de Juan, el buen Juan, la primera vez deje al güey de Rafi empeñado, estaba espantado porque dos gorilas lo iban a partir en dos si no regresaba por la tarjeta, nos habíamos excedido en nuestro consumo y teníamos que pagar, regrese dos horas después, me había detenido a desayunar en el “Borrego”, esa vez ni con la dorada nos alcanzo así que llego Juan a salvarnos, la segunda ocasión Rafi se empedo y en su necedad se llevo a Tamara, pero salió mucho más caro de lo debido y yo no traía dinero, con Juan estoy en deuda .
He decidido dar el salto, pasar a otro nivel, por eso estoy aquí con Lesly, le platico del lugar al que Dovicioso le encanta ir, el Dovi es un gran artista que le gusta pintar cuadros abstractos, lo conocí en la escuela y siempre me llamo la atención su estilo, larguirucho delgado y narizón resaltaba por su forma de vestir apropiada, además conocía a mucha gente del barrio bajo. Pocas veces hablaba del “Under” aquel lugar exclusivo donde podrías experimentar nuevos placeres, sí, este otro nivel del cual me sentía preparado aun sin conocerlo o escucharlo siquiera.
Dovi me entrego la invitación la semana pasada, sabia de mis excesos, que para él no eran nada comparándolos con sus placeres más extravagantes, había un mito sobre el Under, para entrar había que ir disfrazado de latex negro o desnudo con una mascara para mantener ese misticismo, ya no era un mito más, mi invitación decía: Cuero, latex o al natural. Para eso estaba aquí con Lesly, ella conocía ese ambiente y las historias alrededor, nunca me quiso hablar de ello, le enseñe la invitación y sonrió a lo que comento: “al natural hace un frio tremendo en el piso, no te lo recomiendo”.
Quedamos de vernos en la zona roja, al sur, muy al sur de la ciudad, ella conocía muy bien la zona y a la gente indicada para mi outfit oficial, no tardaron en identificarla, me presento al dueño del local y acondiciono un pequeño espejo en el cuarto hard core porno, mientras Lesly le decía: “Hoy se estrena en el Under, Jaime el dueño del lugar agarro mi quijada y me miro de derecha a izquierda, “es buen material querida lo van a adorar, de eso no hay duda, sólo espero que aguante”.
Sentí miedo así que le pedí a Lesly que me acompañara a mi estreno, ella empezó trabajando ahí y no necesitaba invitación, no estaba muy convencida en asistir pero lo hizo por mi. Dos noches después salíamos rumbo a la Roma, Dovi venia con nosotros, le encanto mi outfit de latex aunque él decía que me vería mucho mejor en rojo .
Llegamos al lugar, por fuera no se veían luces o ritmos que llamaran la atención , todo era silencio, bajamos a un pequeño sótano donde pasabas inspección, muy loco todo, en pleno verano vestidos con ropas que elevaban el calor corporal y mas aun con abrigos, era un pequeño tormento pero lo empezaba a disfrutar .
Dovi y Lesly no necesitaban invitación, el primer guarura sabía que era nuevo y me reviso completamente, reviso todo de arriba abajo mientras lo hacia me miraba con una sonrisa maliciosa. Ese fue el primer punto de control del lugar, después de bajar 20 escalones mi respiración se aceleraba y mi nerviosismo me agitaba, sentía que mi atuendo se me pegaba mas al cuerpo por lo tenso que estaba, pasamos el segundo registro entre abrazos, supongo eran los dueños, un par de osos desnudos, fui revisado nuevamente mientras se reían y se veían maliciosamente, la música se escuchaba más cerca, avanzamos en un pasillo laberintico , perdías la orientación fácilmente y así fue.
Por fin llegamos, había una sala principal donde tenia la imagen de un pequeño salón de espera, una chica detrás de la barra del guardarropas completamente desnuda recogía aquellos abrigos, su piel estaba roja, como si la hubieran latigueado largamente, de repente salió un negro de dos metros, únicamente vestía con un antifaz negro y un pequeño gorro rojo que le colgaba a media pierna. Dovi sólo dijo guau al verlo y expreso: “Eres nuevo”, lo agarro del brazo y desapareció detrás de la primer cortina, mientras avanzaban el negro golpeaba el látigo en su mano izquierda.
Había dos cortinas, la roja donde desapareció Dovi y la negra, iba justo a entrar a la negra cuando Lesly me agarro del brazo y movió la cabeza en señal de advertencia. Entramos por la cortina roja, era una sala grande, luces tenues en pequeñas mesas donde había lámparas y velas que dejaban ver a hombres y mujeres desnudos por igual, así como personajes disfrazados como yo, el sombrero era lo que a algunos les llamaba la atención, un pequeño trió desnudo al fondo de la sala tocaba jazz de lo más suave, caminabas y por los pasillos se escuchaban jadeos, susurros, palmadas y pequeños gritos de hombres y de mujeres que al contacto de su piel gritaban. Una pareja se nos acerco mientras avanzábamos, estúpidamente les dije ¡Hola! Y me señalaron el anuncio donde no se podía hablar, sólo tocar o experimentar, si querías platicar con alguien solo lo podías hacer en la sala de espera o detrás de la cortina negra, suponía.
La pareja empezó a acariciar a Lesly y entraron en una habitación los seguí mientras la besaban y poco a poco la desnudaban, estaba enamorado de sus piernas largas y blancas que con esos tacones altos le daban una proporción que se me hacia un más atractiva, en una de las paredes había dos ranuras donde se veían dos rostros, se podía ver que estaban disfrutando detrás de aquel cuarto, me acerque a Lesly y me rechazo, entendía con su mirada que quería que me fuera, que me alejara y anduviera por ahí.
Pasé un par de horas observando las demás habitaciones, no me animaba a unirme con alguno de ellos. De repente vi a la chica con los senos rojos e hinchados, la recepcionista me llamo la atención, no podía negarlo, la seguí al fondo del pasillo al último cuarto, ella entro y cerro la puerta, me acerque al costado el cuarto donde estaba esta pequeña cabina de las demás habitaciones donde podías mirar lo que pasaba, vi a un señor de 60 años o más, de pie, amarrado en la cama, la chica le daba una dosis de latigazos al pecho del señor, este temblaba a cada uno de ellos, se notaba que subía de intensidad porque él gemía y se veía que a ella le gustaba, no tardo en tener una erección aquel amigo hasta que llego al climax y se desmayo, yo estaba excitado, pero era más por los movimientos del cuerpo de aquella chica, después de cada latigazo podía captar y retener esa imagen lenta de sus senos rojos moviéndose y excitándome, me masturbe de tal forma que llegue al clímax, fue tal mi excitación que al abrir los ojos la chica estaba a mi lado observándome. Le acaricie su rostro y ella me sonrió, en ese momento apareció Dovi, quien con el negro fueron por mi y me llevaron a través de los pasillos para llegar y atravesar aquella cortina negra.
Perdimos la noción del tiempo, cuando desperté Dovi estaba mi lado. Busque a Lesly, ella dormía en otra habitación, recogimos nuestras cosas y sólo nos pusimos los abrigos, cuando salimos la lluvia de la tarde empezaba a caer, nuestro chofer nos pregunto a donde nos dirigíamos, yo le pregunte la hora, eran las 5.35 de la tarde…
No cambie mi forma de actuar, decidí que había descubierto un nuevo placer, esté ahora se sumaba a mi anterior, 3 días de la semana me la pasaba viendo bailar a Lesly y los otros 3 me los pasaba en el Under…

Imagen tomada de Makusram: http://www.flickr.com/photos/markusram/2246389094/
Haz clic en la imagen para leer más escritos de Rojo
Sigue leyendo:
« Hombres Calamardo en el planeta Pucha
Cita con la esposa de Salazar »
o_O ¿En verdad hay un lugar así en el DF? Bueno, no lo dudaría ni un instante…
Saludos Rojo
Hola Rox
Hay aquí en el DF, son contados, hay más para la escena gay, pero es difiíl acceder a ellos.
Saludos