En el primer episodio comentaba que conocía pocas mujeres con problemas para tener un orgasmo mediante la penetración, o por lo menos que me lo hayan manifestado. Una de ellas es la Puchona, mi pareja actual.
Las primeras veces que tuvimos relaciones me di cuenta que empezaba a excitarse y parecía que iba a llegar al orgasmo pero no lo hacía, al principio no le di mucha importancia pues le pregunté y ella me aseguró que sí se venía. Pero conforme transcurría el tiempo seguía esperando presenciar un orgasmo suyo sin conseguirlo, así que decidí abordar el tema nuevamente. Le pregunté si con alguna otra persona había tenido un orgasmo durante el coito y ella me respondió que no estaba segura, eso me dejó con más dudas todavía. Si ella había tenido un orgasmo no lo dudaría ni un segundo por lo que comencé a pensar que quizá nunca había tenido un orgasmo. Claro que podía disfrutar del sexo, eso era bastante obvio y lo que más me llamaba la atención era que realmente comenzaba a excitarse pero por algo no alcanzaba a terminar. Me decía que cuando se masturbaba si sentía placer pero no estaba segura si se venía tampoco. En sí no era algo que me molestara, claro que tenía ganas de conocer un orgasmo suyo pero confieso que lo medité y llegué a la conclusión de que en realidad estaba en una posición un tanto cómoda pues podía dedicarme a disfrutarlo sin ninguna preocupación, digamos que me sentía ‘libre de culpa’. Lo que me agüitaba era que ella no pudiera experimentarlo, que no supiera qué se sentía.
Nuevamente lo que me empezó a llamar la atención es que cuando lo estabamos haciendo había momentos en los que ella se veía como ‘lista’ para venirse, comenzaba a excitarse, arqueaba la espalda, tensaba las piernas, la respiración entrecortada, los pezones erectos y todos los signos inequívocos pero de repente sentía que por alguna razón se detenía, se contenía por así decirlo. Una vez que estábamos en pleno foreplay decidí intentarlo masturbándola pues aunque en muchas ocasiones le había acariciado la puchita había sido solamente antes de tener relaciones. Comencé a acariciarle el clítoris y no voy a decir que estuvo pelado el asunto pero sí logró tener un orgasmo, muy intenso según ella, aunque también me dijo que era parecido a lo que sentía cuando se masturbaba, entonces concluí que sí tenía orgasmos con la masturbación; el problema estaba durante el coito, no lograba venirse con penetración.
Durante ese tiempo ella se empezó a interesar en el asunto, y comenzó a buscar información en internet, entendió que el orgasmo ahí estaba pero que ella no sabía como llegar a él, es como uno de esos rompecabezas de metal que venden en los tianguis, sabes que puedes separar los dos aros pero no entiendes cómo, y lo intentas y lo intentas sin conseguirlo y la lógica te dice que así como lo estás intentando no vas a conseguir nada pero no sabes de qué otra forma podrías separarlos, de repente la mente se abre y encuentras la forma de hacerlo, y después de repetirlo un par de veces no puedes creer que antes no podías pues ahora te resulta tan claro y obvio el mecanismo y ahí estaba frente a tus narices. Yo busqué métodos alternos, ya ven mi mente cochina. Un día cualquiera, sin que tuviera nada de especial, me presenté en su depa con una bolsa de regalo en la mano, y un paquete de pilas en la otra. Cuando abrió el regalo comenzó a reírse pero alcancé a verle la cara de curiosidad, y me aseguró que le había encantado su regalo. A mí simplemente se me ocurrió que quizá un consoldador podía ser de ayuda, para que pudiera practicar con la penetración y para agregar un poco de giribilla a nuestras relaciones, obviamente.
Resultó un buen juguetito después de todo, estaba divertido el asunto pero aún así no ayudó mucho, lo que sí le funcionó fue el asunto del vibrador así que de ahí en adelante lo ha usado más para estimular su clítoris que para la penetración.
Por esos días yo intentaba estimularla con la mano o con la lengua hasta el orgasmo antes de penetrarla, además así estaba más excitada cuando la penetraba pero nuevamente a mí me llamaba la atención que había un momento en que su puchita se contraía como si fuera a tener un orgasmo y en ese momento paraba, había ocasiones en que ella misma me pedía que parara, que le molestaba o que le ‘dolía’ y yo sentía que por alguna razón se contenía. Cuando yo terminaba ella salía corriendo al baño a hacer pipí, y tiempo después me confesó que cuando hacía pipí después de las relaciones sentía algo más que alivio, algo placentero, como orgásmico. Yo deduje (obviamente) que cuando sentía que su puchita se contraía y ella parecía contenerse era porque sentía ganas de hacer pipí, algo que ella después me confirmó.
Foto: concretecandy
A partir de entonces cuando estábamos teniendo relaciones y sentía que ella estaba a punto de pero nada comencé a pedirle que se hiciera pipí, que no se aguantara pero claro que a ella le daba pena, cómo iba a hacerse pipí, y además ¿sobre la cama? a ella el asunto le parecía medio extraño, yo temía que pensara que era un fan de las lluvias doradas, pero la razón era otra. Ya para entonces la Puchona y yo habíamos platicado las cosas y habíamos decidido pasar de vecinos/amigos/amantes a pareja que vive en el pecado, o arrejuntados como dicen por ahí.
Los meses pasaron y por ahí de los 8 meses de vivir juntos nos fuimos unos días de vacaciones a Mazatlán, llegamos a casa de mis papás, que está muy cerca de la playa, y durante el día nos tirábamos en la arena y por la noche nos íbamos a pistear dando la vuelta o en algún bar. La cuestión del sexo la resolvimos muy bien porque dormíamos con aire acondicionado, igual que mis hermanos y mis papás, todos con la puerta cerrada y con el ruido del aparatejo en su cuarto.
Y ahí, en el lugar menos pensado fue donde ocurrió todo.
Continuará…
Ahí se ven perros.
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Aaaay perroo!! Me intrigó un poco tu post, y es que a mí me pasó exactamente lo mismo que a tu chica, yo antes de estar con mi pareja actual no estaba segura de haber tenido un orgasmo, no sabía cómo identificarlo. Ahora sé que es muy intenso y también sé que para mí es difícilisimo alcanzarlo a través de la penetración, también debe ser estimulado mi clítoris para llegar.
Ahora… mi intriga es porque yo al llegar, me dice mi novio que siente como me contraigo, y todas esas señas que tu atentamente nos indicaste jaja, y también al llegar, invariablemente sale un líquido que empapa el lugar. La verdad no huele como a orina o algo, y dice mi novio que hasta dulcesito sabe.
Ahhh, alguien me podría ayudar a diferenciar entre lo que pasa con la Puchona y conmigo?!?! Es normal que durante el orgasmo salga un líquido?! Digo he escuchado de la eyaculación femenina pero no estoy segura…
Hola Rurie, sí sé de lo que hablas pero prefiero guardármelo para el siguiente post, jajaja. No quiero arruinar la sorpresa, lo que sí te puedo decir es que lo que te pasa es perfectamente normal y que es algo mucho más frecuente o común en las mujeres de lo que la mayoría imagina.
haaa s a que te refieres jejej
esta perron tu post, cual debe.
Eso me recuerda que ya debo postiar
juajuajua ya anticipo el gran final. Pero termine usted.