De idas y bien… venidas (Parte1)

Como en cada oración nocturna, hoy te lo repito, extraño el olor a té de manzanilla invadiendo la casa, extraño tu voz y tu reflejo semidesnudo en el espejo. Te pienso en nuestros tiempos juntos, te añoro jugando “Adivina quién”. Me imagino los lugares que habitas y se me antoja estar ahí, contigo.

Ahora que soy más mujer entiendo muchas cosas, muchos de tus pasos, tus palabras, entiendo lo que a mi lado jamás necesitaste. Han tomado sentido muchas palabras como “es por tu bien” y “te lo dije”.

Recuerdo que saliendo del gimnasio y mientras me cambiaba en el asiento trasero del auto, me mirabas por el retrovisor y al cruzar nuestras miradas pensaba “me dan ganas de ser como tú cuando sea grande”. Siempre quise muy en el fondo que admiraras mi absurda rebeldía, mi adoración por los crisantemos… mi mundo ideal.

Amé tu andar, tus besos a escondidas, incluso el espacio habitado por tu anillo de matrimonio, ese que cínicamente me dejabas ver, o sentir bajo mis bragas. Siempre quise saber más de ti, más allá de tus sermones acerca de los rubíes del vino tinto, siempre quise que te desdoblaras ante mì, que me abrazaras, o verte alguna vez llorar.  

de idas y bienvenidas

Me gusta cuando te sueño, me gusta sentir que juegas con mi cabello y que escrituras mis caderas a tu nombre, me gusta despertarme por la noche y olerte. Adoro esa ilusión de saberte aún conmigo, para permitirme enfrentar mis demonios y dejar mis viajes de vuelo bajo para después. Me haces fuerte.

Agradezco cada uno de tus consejos, cada silencio y cada suspiro sobre mi pubis. Me ayudaste a descubrir la mejor parte de mí en busca de otro, en busca de ti, para compartirte como hoy, todo lo que siento.

Tu muerte me desempolvó, potencié mi capacidad de asombro y aprendí que mis defectos en realidad no son tan malos.

Hace diez años de tu partida, y desde entonces, vivo despegándome fantasmas de mi sombra, bailo con ellos y les pregunto por ti, a veces me piden que guarde silencio para escuchar tu voz murmurar rezos nocturnos.

Me enseñaste a vivir mi presente, me dijiste que vivir en el pasado es absurdo, porque ni los recuerdos podemos controlar… recordamos al azar. Estas letras te recuerdan, estos párrafos te honran y reconocen tu influencia en mi realidad… en mí.

De esos recuerdos de adolescencia y de ti no puedo prescindir

Foto de: Sicoactiva/http://www.flickr.com/photos/sicoactiva/3757391720/

Haz clic en la imagen para leer más escritos de Rurie

Rurie

Sigue leyendo:

« Las ensoñaciones y el uso recomendado para los sillones rojos

El trasero del mundo »

5 Comentario to “De idas y bien… venidas (Parte1)”

  1. Spider says:

    “siempre quise que te desdoblaras ante mì”

    Sí… pues esto, a fin de cuentas, eso es exactamente lo que queremos cuando alguien en nuestro corazón empieza a ser más que los demás…

    Tu escrito y mi drink consiguieron ponerme en un mood algo melancólico (jajaja!).

  2. Rurie says:

    Spider: Así es, y profunda frustación e impotencia cuando no podemos, justo como a mí me pasó. Y el mood melancólico hasta de venganza me sirvió, porque algún post tuyo me puso exactamente igual jajaja.

    Saludos

  3. Eagles says:

    sssssssss, q mala eeee desblobaste muchas cosas q estaban en el tintero ya guardadas, en si es recordar y revivir parte de ese antier q ya no es mas el hoy, pero q te hace verlo como un mañana prometedor y q seguro te servira para el pasado mañana que anhelas llegue a ti; bueno en verdad me gusto en verdad :)

  4. Moi says:

    Who am i?
    Un recuerdo de adolescencia.
    Felicidades!!!!!

  5. Rurie says:

    Eagles: Pues igual que yo, no llore, nomás acuérdese. Qué bonito es lo bonito!!

    Moi: Mi teshoro de la vida entera. Te mando besos en donde quiera que estés. No eres un recuerdo… aquí estás, bien presente siempre. Apapacho grande Muuuua

Deja un Comentario