De gallinas viejas y caldos

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“Las flores de mayo
poco a poco cederán
a las patas de gallo…”

- Mecano, “El Siete de Septiembre

Todos los conocemos…

- Lo primero que hizo este señor de 65 años cuando su divorcio fue definitivo fue hacer una cita en un centro de camas bronceadoras. De ahí siguieron la estética, el spa, las tiendas de ropa del mall, operación lasik, blanqueamiento dental, y seguramente también averiguar los precios del Bótox y preguntarse si el injerto de cabello como el de Julio Iglesias no será muy caro.

- Esta otra señora se jugó el todo por un quien sabe, y se aventó a un romance con un amigo de la oficina, mínimo diez años menor que ella, un romance que lo que tuvo de caliente tuvo de efímero. Hoy está cansada de rogarle a su aún esposo que le dé una oportunidad.

- Este otro señor tiene una vida sexual que deja en calidad de viles amateurs a sus hijos treintones. Una vida sexual que supera por mucho a la que tuvo con su primera esposa.

- Esta otra señora, al mejor estilo D’Alessio, se aventó a andar con un amigo de su hijo.

- Esta otra señora se avienta a bailarle a su marido, que la graba en video. Diez años después, el video se vuelve del dominio público y acaba con su fama de mojigata.

Creo que la llamada “crisis de los 40″ es la que paga las vacaciones de muchos vendedores de carros. Por algún motivo, al iniciar la vida profesional parece integrarse a nuestras mentes cierta tendencia retrospectiva. A todos nos llegó (allá cuando Hotmail tenía nada más 2 megas) el forward ése del “Rucómetro”, volvieron las canciones de nuestra infancia, misma que gustosamente recordamos, junto con nuestra adolescencia. Y ese afán por voltear hacia atrás nada más acaba de comenzar. Sorprenderse de los cambios empieza a ser cosa de todos los días. Muchos, por primera vez, nos sentimos viejos. Por esta etapa viene la primera cana (exceptuando al prematuro al que todo mundo le decía “El Abuelo” y la gente que tiene algún mechón plateado estilo Sweeney Todd).  Siguen las primeras arrugas y las entradas. Las burlas hacia los consumidores de “Just For Men” y “Dove Pro-Age” comienzan a extinguirse. Y sabemos que la situación solamente se puede poner peor.

Todavía me falta un buen rato para llegar a los cuarenta (aunque mucho de lo que hablo viene más bien después de los cincuenta) y no puedo hablar por experiencia propia. Pero todos convivimos con personas que han pasado el “tostón”, y es evidente que la mayoría quieren sentirse jóvenes, y en muchos casos, deseables. Los cirujanos plásticos se embolsan jugosas cantidades de dinero a cambio de tratar de detener el tiempo. Algunas personas empiezan como Maribel Guardia y acaban como Lynn May.

Los hombres que tienen más suerte, adquieren ese aspecto de ejecutivo interesante digno de sueño de Susanita Chirusi (la amiguita de Mafalda que quiere casarse y tener muchos hijitos), y un refinamiento de hombre de mundo. Los que no, acaban siendo los famosos “rabo verde” que se tiran a chavitas que los buscan por el dinero y acaban dándoles las gracias cuando se enamoran de alguien de su edad. El mayor temor de todo hombre es el día en que nada más no se para con nada, y ni los laboratorios Pfizer ni la bombita de Andrés García puedan hacer nada al respecto.

Las mujeres que tienen más suerte, logran verse como una cuarentona guapa (las de genes en extremo favorecidos, que les echen unos treinta y siete) y tienen dinero para una cirugía de reafirmación de senos que repare los efectos de la lactancia. Las que menos, acaban convertidas en una señora de colonia a la que, por más que en los salones de belleza les digan “señora, la voy a dejar bien guapa!”, lo único que logran en el mejor de los casos es verse como una señora fea muy arreglada. En el peor de los casos… nada más hace falta ver a Beatriz Paredes (la fea muy arreglada se asemeja más a Elba Esther Gordillo).

La mayoría de la gente cae en puntos intermedios.

Cualquiera que sea el caso, en la mayoría de las personas todavía existe el deseo. Un deseo que algunas veces no es satisfecho, o satisfecho a medias a costa de la dignidad o de arriesgar todo lo seguro que se ha logrado.

La cosa es que, en mi experiencia de segunda mano, la satisfacción en la edad mediana y madura sí es posible. Pero viene de la aceptación. Está chingón hacer ejercicio, echar mano de la cosmética, del viagra o de la cirugía para verse o sentirse mejor. Seríamos muy pendejos si queremos algo y no elegimos de entre todos los recursos que tenemos para lograrlo. El error parece ser el querer ser algo que no se es.

No se puede tener diecisiete años otra vez. Pero a los cuarenta y cincuenta nadie es viejo, y sí se puede buscar ser lo mejor que se pueda ser, y disfrutar de lo que se tiene. Mientras existan la dignidad, la sensatez y el respeto por uno mismo y por los demás, de gallina o gallo maduro puede salir un caldo disfrutable con alguien más. Y si se está bien, al diablo lo que piense todo el mundo.

foto: daisygold2002 / CC BY-NC-SA 2.0

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3 Comentario to “De gallinas viejas y caldos”

  1. Bruja Bonita* says:

    Hola otra vez, soy la Bruja Bonita*, y voy terminando de leer De gallinas viejas y caldos… Mmmmmmmmmmmm, pues que les dire que estoy en los 42 años y mi Amore Mio, por los 43 años, y hasta hace no muy poco tiempo, yo pensaba y se lo dije a mi Amore Mio, pararme en un hotel a los 50 años, ni lokkka!!!; sin embargo, les confesare que de unos 10 meses a la fecha en que he ido a un antro de delicia, llamese HOTEL, he entrado mirando a todos e invitandolos a que me vean y ni que decir a la salida del mismo, si, despues de una sesion de rikkkas y deli-deli 10 horas de sexo, si, aunque no lo crean, se y me siento tan plena y satisfecha que el olor de todo lo que mi Amore Mio deja en mi pueden respirarlo hasta las piedras, me he atrevido a hacer lokkkuritas que antes por p…e pena no lo hice, se que el lo ha disfrutado tanto como yo, como el mismo dice: LA NETA, a mis 42 años, me siento hermosa y deseada, pero, pero, pero, DESEO SIN RESERVA ALGUNA LOGRAR QUE MI AMORE MIO LLEGUE A DISFRUTAR HASTA EL DELIRIO DE ESTA ETAPA DE LOS 40 Y TANTOS. AMORE MIO, SABES QUE SOY TUYA TODA Y QUE PUEDES HACER DE MI LO QUE TE PLAZCA…

  2. Spider says:

    Brujita! es tan vertiginoso tu descenso por la pronunciada pendiente de la perdición que sólo un libro de Monseñor Toth puede salvarte ahora. Te recomiendo que te arrepientas de tus fechorías y contactes ya mismo a tu representante de Ediciones Paulinas. Vade Retro Satana!

    (jaja, la verdad, lo único que puedo decir es que no hay que grabarse en video sin conservar el material en un lugar seguro. Dicho esto… Cheers!)

  3. Rox says:

    La publicidad y todo eso nos dice siempre que la sexualidad es de 20s a 30s y sólo para la gente buena.

    Pero los gordos, viejos o feos también tienen su cosita, ¿cierto?

    Excelente reflexión. De acuerdo con Bruja Bonita*

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