Por Luis, nada más
Creo que era sábado, supongo que así fue, porque pasaban la entrega de los Oscares en la televisión.
Estábamos sentados en mi sofá, o por lo menos ella estaba sentada. Yo estaba acostado, con mis piernas sobre sus rodillas, lo cual, por si sólo, ya era un avance tremendo.
La había conocido un par de meses atrás, y en una noche de alcohol, intente meterla en mi cama (de hecho me metí en la suya, pero me mando al carajo). Luego lo dejé por la paz; por lo menos lo había intentado.
Hasta ese día, que veíamos los Oscares, yo acostado en el sofá, ella sentada a mi lado.
Creo que el pretexto fue que me entumía, así que dije algo como “Lo siento, pero es mi sofá, ahí te van mis piernas” y eso fue todo. Un poco indecisa, puso su mano sobre mis espinillas.
Yo usaba un pants bastante flojo (y no fue preparado) y al moverme y acomodarme se me subía por las piernas, dejando al descubierto mis peludas pantorrillas. No dejaba de hacer mis clásicos y extraños comentarios fuera de lugar criticando la transmisión, cuando ella empezó a rascarme y a jugar con mis vellos; yo no acusé recibo sobre ello y seguí cagoteadome en los Oscares.
En un momento dado, se hizo hacia adelante para cambiar su postura y estirarse un poco, yo aproveche el momento para pasar mi pierna hacia el respaldo, ella se recargó de nuevo y yo no la quite; mi pie quedaba a la altura de sus nalgas.
Y así, mientras que ella me rascaba, yo frotaba suavemente su espalda y cóccix. Luego empecé a mover más la pierna que tenia sobre su regazo.
Aunque parezca increíble, todo esto había sido subconscientemente, fue hasta ese momento en que caí en cuenta de lo que estaba haciendo. Pensé: “Si me batea de nuevo, va a ser el papelón de mi vida” pero la calentura es necia y decidí que no tenia nada que perder. Sintiendo como poco a poco, con solo pensarlo, la adrenalina recorría mi cuerpo, moví la pierna hasta que mi talón quedo a la altura de su vientre.
Este era el momento: si me quitaba el pie, ya fuera con una broma o seriamente, caput, eso sería todo. Pero no, no hizo nada para que yo lo quitara, así que lo baje aun más. Para este momento, mis comentarios sobre el programa se habían reducido drásticamente y también había dejado de hacer contacto visual con ella; sólo miraba hacia la pantalla, con el corazón latiéndome cada vez mas rápido (vamos, yo quería hacerlo con ella desde hacia tiempo y la emoción de la primera vez con alguien es ilógicamente desproporcionada, sobre todo teniendo un rechazo como antecedente)
Bajé mi pie sobre su muslo.
Mi talón ahora quedaba exactamente sobre su pubis; primero sólo lo recargue, luego aumente la presión y enseguida comencé a moverlo en pequeños círculos.
Ahí me di cuenta (o mas bien, deje de sentir) que sus manos ya no estaban tocando mi pierna; fue cuando gire la cabeza y la miré.
Ella ya no estaba mirando la televisión; tenía la cabeza echada hacia atrás y se mordía los labios mientras giraba lentamente su pubis contra mi talón. Aumente la presión y entonces abrió totalmente las piernas.
La iluminación del entendimiento es un momento grandioso.
Ahí supe que sí pasaría, así que ya sin dudas, sentí todo su sexo con mi pie; ella estiro la mano y me agarro el pene, que para ese entonces ya formaba una bonita tienda de campaña con mis pants.
Pero sólo fue un momento; como yo estaba boca arriba, giró y se me fue encima. Nos empezamos a besar mientras yo trataba de aferrarme a sus nalgas. Eso tampoco duro mucho; casi inmediatamente se incorporo un poco y me bajo el pants, después se lanzo inmediatamente sobre mi pene para devorarlo con un furor que me sorprendió.
Aquí tengo que hacer un paréntesis; nunca he conocido a una mujer que disfrute tanto al hacer sexo oral; lo hace no por obligación, ni siquiera por retribución, no, lo hace por que verdaderamente le gusta; le causa placer y una excitación increíble meterse una cosa de aquellas en la boca.
Pero no me malinterpreten; yo no me quejo, ¿A quien no le gusta que lo trabajen así?, pero sucede que yo también soy fan de clavarme de cabeza entre las piernas de una mujer; el sabor, el olor, la esencia de lo que es una mujer sólo se encuentra ahí, entre los pliegues de un sexo que puede tener miles de formas, pero que al final uno acaba reconociendo como propio, aunque sea por unos instantes.
La levante en vilo y literalmente la arrojé sobre el sofá, boca arriba. Le saqué los pants con todo y tanga de un sólo jalón (tiempo después me reclamaría en broma que yo era un salvaje antiromántico, lo cual no puedo negar), la abrí de piernas y me recibió de lleno el olor, la tibieza y la humedad de su sexo. Me hundí en ella, la probé, la bebí, me impregne de su olor, tanto que me saturé de el, y mientras que con la lengua jugaba con su clítoris, mis dedos entraban y salían de ella; empapados de ella.
Así estuve un buen rato; creo que se vino una o dos veces, la verdad no recuerdo muy bien. Después me incorporé, la jalé de las caderas y la penetre; estaba tan húmeda y dilatada que la hendí (y hundí) hasta el fondo. Entraba y salía de ella cambiando el ritmo, pasando sus piernas por mis caderas, por mis hombros y recargando sus pies sobre mi pecho. Mentiría si dijera que recuerdo cada detalle; si en algún momento nuestra parte animal se hace presente con mas fuerza, es al momento de tener sexo; que los necios se crean las imágenes sensuales de las películas con parejas que no sudan y que se acarician con movimientos que de tan estudiados se delatan falsos. No, el verdadero sexo es animal, salvaje, es un frenesí sudoroso; un azotarse hasta dejar la piel hecha jirones, empapados en un olor enervante.
Los embates cobraron su cuota; revente y me vine sobre su vientre. Tengo una peculiaridad al momento de venirme que, afortunadamente, siempre ha sido bien recibida: gruño y contraigo todos los músculos que puedo de una manera, digamos, un tanto ruidosa. A ella le encantó.
Aun después de todo lo que dije, no quiero que piensen que fue perfecto, no, de hecho, fue bastante extraño.
Siempre he sostenido que la primera vez con alguien por fuerza sale, si no mal, si extraña, porque uno apenas empieza a conocer las mañas, tiempos y cadencias del otro, ya es hasta la tercera o cuarta vez que uno se deja ir a fondo, ahora sí, dueño de la situación.
Terminamos y reímos; yo dije: “¿No que no?” y se cago de risa. Me dijo que en realidad, después de aquella vez que me había corrido de su cama, se le había metido a la cabeza el hacerlo conmigo, pero que no había habido oportunidad, hasta ese día.
Lo hicimos un par de veces más, y fue entonces cuando tuve una epifanía sexual.
Me fue revelada la verdad sobre la existencia del mítico Punto G.
De nuevo me encontraba hurgando con mi boca entre sus piernas cuando introduje mis dedos en ella, y buscando, recorriéndola, encontré una pequeña protuberancia; una pequeña zona con una textura diferente, la presione un poco y de pronto, se incorporo a medio jadeo, alarmada. “¡¿Que estas haciendo?!” preguntó con los ojos desorbitados, “¿Te gusta?” pregunté mientras presionaba más fuerte.
Ya no pudo responder; se vino entre manotazos, gritos y una humedad que me empapó hasta la muñeca.
Ya con el conocimiento de la incuestionable existencia del Punto G (¡Gracias Dios!) me dedique a comprobar sus alcances…
…nos detuvimos a los doce orgasmos.
De hecho ella ya no quería seguir; me llamaba “tramposo” porque con sólo manipularlo unos cuantos segundos, el orgasmo venia inmediatamente, ahorrándome el 80% del trabajo.
También fue la primera vez que tuve contacto con una verdadera eyaculación femenina, verdadera eyaculación; el que la ha visto entenderá, el que no, tiene que hacerlo.
Me montaba a horcajadas moviendo su pelvis de arriba hacia abajo y de adelante hacia atrás. Después se giro, dándome la espalda mientras yo miraba sus nalgas ir y venir sobre mi vientre. Empezó a temblar, un temblor incontenible; luego se agarro la frente con una mano mientras con la otra se sostenía de mis piernas. De pronto sentí algo tibio bajar por mi muslo; me incorporé un poco y pase mi mano sobre su cuerpo y hasta su vulva, en donde algo salía a chorros, como agua de un surtidor. Ella dijo asustada “¿Que es eso?” pero no podía dejar de temblar; supe que no era orina, porque sentía el chorro escurrir desde adentro, sobre mi pene. Además, no olía a tal, tenia un olor fuerte, penetrante, pero excitante. La obligué a seguir moviéndose mientras con mi mano le frotaba el clítoris; volvió a convulsionarse y sentí de nuevo la humedad escurrir por mis piernas, incluso a cada embiste salpicaba un poco. Sé que así contado puede parecer grotesco, pero en realidad es increíblemente excitante y placentero; es como compartir su calor, su humedad, sentir su interior por fuera.
Cuando terminamos apenas podía moverse; las sabanas estaban empapadas. Yo estaba empapado. El cuarto olía tanto a sexo que picaba en los ojos.
Lo hicimos de nuevo.
Con el tiempo, con algunas personas, uno coge (sí, en todos los sentidos) un ritmo, un timing, un entendimiento que es difícil encontrar en otra actividad. Con ella, después, tuve muchos de los mejores momentos en la cama (y en el sillón, y en el suelo, y contra la pared, y en el baño, y en la cocina, etc, etc) que he tenido en mi vida.
A los doce años Luis se unió a un circo que lo abandonó en Querétaro, donde reside actualmente (lo que explica algunas de sus aficiones sexuales). Tiene 5 años con su blog personal y regentea a los Recolectivos
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fuerte pero poco real no creo que eso te sucediera mas bien creo que te gustaria…pero la realidad no es como la plateaste te dire que al no ser real nome movio nada
Yo he leido TODO el blog de luis, y muchos relatos eroticos y creo que si es cierto. a diferencia de muchos no se da los aires de “soy guapo y ella es una belleza” ni describe cada una de las poses y movimientos; error comun de los relatos inventados.
Al contrario de marcela, me gusta su forma de contarlo, su estilo de relato basado en verdad es algo caracteristico y me gusta como lo hace, entre porno y libro educativo
Jajajaja, Marcela, siento decepcionarte, pero jamas he escrito ficción sexosa. Lo que leiste, lo creas o no, fue 100% veridico, he ahí que me de tanta risa tu comentario. No es burla; en verdad me parece gracioso que me digan que es poco real, cuando lo fue completamente.
En fin.
Pues yo si sudé. u_u
Este lo publicaste hace algunos años en otro lado. (¿no?)
PD.- A mi al contrario que con marcela, como si me pareció real se me quedó bien grabado jajaja.
ufff yo quiero!
Luisito yo también soy de esas mujercitas que mueren por hacer sexo oral no por obligacion sino por ua fascinacion enferma, me encanta!! jeje
apenas di con este post pero me gusto mucho… y a falta de hombre jaja. Me dejaron… ganosa jaja