Una noche que comenzó con la promesa de unas copas para celebrar
la última noche del año y la primer madrugada en tus brazos,
y que sólo auguraba ser tranquila y divertida,
un antro, una salida y la ciudad al fondo y a nuestros pies.
Que fue lo que paso después, se que todo lo tramaste,
que todo lo buscaste y querías que así fuera,
ese vestido dorado con tus medias de seda,
el llevar tu cabellera suelta y ese nuevo corte.
Esos tacones de aguja y esa manía tuya de contonearte al andar,
sabias que mis celos enfermizos no me permitirían aguantarme
hasta la media noche, que antes de eso huiríamos,
que regresaríamos al departamento y no llegarías ni a la sala,
con el vestido puesto.
Que hoy mis doce uvas fueron tus pezones,
que las copas de vino se derramaron en tu cuerpo,
que mis deseos y propósitos no los tengo,
por que hoy se vuelven realidad en tu piel.
Y brindo con esta champaña derramada sobre tu vientre,
y me la bebo de tu ombligo, y dejo que llegue mas abajo,
que esta mezcla de sabores entre el vino y tu vagina,
hacen que me emborrache muy pronto de tu ser.
De esa esencia tan tuya y que ahora me pertenece,
y a la vez soy tan tuyo mientras me quieras contigo y por ello brindo,
que brindo una y otra vez por tus caderas,
por esos labios, por tus manos y por tus piernas,
Y brindo también por este año,
cómplice del destino y camino que te trajo a mi,
Que este mismo año fue que tuve tu vagina
tatuando mi pene en cada centímetro,
y tus besos marcando mi cuello.
Que esta noche arremeto contra tus nalgas,
con deseo y coraje, por que no te conocí antes,
por que te amo, y el amarte me duele,
y duele que otro año se nos vaya juntos,
pero amo el que tengamos otro año nuevo
para encontrar nuevas posiciones y lugares para amarnos…
Foto: Rob Lee
Haz clic en la imagen para leer más escritos de Poeta sin inspiración
Sigue leyendo: