Fíjate que siempre sí. Y por cosas como el amor y el sexo vale la pena vivir.
Si el internet y todas las oficinas del mundo pudieran hablar, tendrían tantas historias que contarnos… esta es sólo una.
Dicen que la mediana edad es como una segunda adolescencia. Lo de la mamá de Lucero no es nada, y todos lo sabemos.
El que por su gusto es buey… que lama hasta el fin de los tiempos.
A veces, el vino tinto puede traer recuerdos que nadie quiere ver. Y menos tú.