Dos saltos a la fama.
El primero. Tendría no más de 20 años cuando aparecí bajo el reflector por primera vez. Mi atuendo en esa ocasión era sencillamente exquisito: vestido blanco de seda que caía suavemente sobre mis senos y torneaba mis caderas y muslos, zapatos altos y una cadenciosa boa de plumas. Estoy convencida de [...]
La mordida en la nuca. Impulso animalístico que estimula las terminales nerviosas. La dominación que nos erotiza tremendamente y que conserva en sana proporción, el buscado equilibrio.
Cuando el color, la textura y los sabores despiertan los bajos instintos…
El encanto de una noche, desaparece ante la formalidad de un nuevo día.